Es una realidad que el ritmo de vida de nuestra sociedad ha cambiado y mucho, cada vez dedicamos más tiempo a las actividades que realizamos, pero también cada vez necesitamos ser más organizados, ya que siempre tenemos una serie de inconvenientes por resolver, constantemente nos preguntamos ¿Cómo hacemos para que nos alcance el dinero?, ¿Qué actividades realizamos a la brevedad y cuáles pueden esperar?, ¿Cómo distribuimos nuestro tiempo?, ¿Puedo seguir tomando deudas? entre otros. Para algunos, estos planteamientos son fáciles de resolver, en cambio para otros, es un problema y muy grande.

La propuesta es poder mirar nuestros hogares como una mini empresa, que como tal requiere de una organización, sencilla pero planificada. ¿Cómo lo podemos lograr?, a continuación, te presento algunos tips que te pueden ayudar a conseguirlo:

Empecemos previendo una gestión presupuestaria, lo cual implica armar un presupuesto de tipo mensual que evidencie los ingresos que contamos además de todos los pagos que habitualmente realizamos, ya sea en alimento, transporte, salud, educación, etc., esto deberá ajustarse obviamente a las necesidades particulares de cada familia. La idea fundamental es tener la visión clara de los recursos financieros con los que disponemos además de los desembolsos que debemos cubrir periódicamente. La gestión presupuestaria también implica lograr analizar cada una de estas partidas, especialmente aquellas de “Egresos”, para detectar situaciones de ajustes que nos podría significar fondos para el ahorro familiar, como por ejemplo: compras innecesarias, partidas que significan pérdidas y que pueden ser evitadas, etc. Con esta visión, podríamos lograr reunir fondos para las vacaciones, pagar de forma adelantada un préstamo y ahorrar los intereses, y hasta lograr una conducta financiera sana “vivir acorde a la realidad presupuestaria de la familia”.

Otro aspecto a considerar, es la optimización del tiempo, esto definirá el estilo y hasta la calidad de vida de los integrantes de la familia. No podemos correr todo el día y tener baja productividad, por lo tanto, la clave es tener la habilidad de establecer las prioridades de sus integrantes. Para este punto, se podría aplicar las siguientes tácticas: llevar una agenda con todos los compromisos, distribuir las tareas del hogar haciendo que cada integrante tenga sus responsabilidades, prever un día de compras para artículos no perecederos y planificar las compras de los perecederos, hasta es viable prever la preparación de los alimentos para varios días, en el caso de que se complique cocinar todos los días.

Organiza cuidadosamente la Gestión de Compras, como lo hacen en las empresas, evalúa la necesidad real de la adquisición en función a la necesidad, uso y tamaño de la inversión. Pide presupuesto a más de un proveedor, evita hacer compras apresuradas en especial si se refiere a importes substanciales, ya que por lo general nos impide hacerlo de forma razonable. Pide y controla siempre los comprobantes de compra. Investiga, pregunta con tus familiares y amigos las opciones de lugares de compra, la variedad de precios que existen y la calidad de los productos o servicios que ofrecen, estoy segura que esta información puede ser muy valiosa en todos los sentidos.

Establece una Gestión de Inventario con objeto de planificar las compras en base a las necesidades detectadas y evitar pérdidas por desperdicio. Esto será sencillo administrar si logramos establecer correctamente las necesidades de “inventarios del hogar” en los rubros de artículos de limpieza, alimentos, productos de higiene personal, botiquín, entre otros.Con ello claramente sabremos qué, cuándo y cuánto comprar, a fin de no tener necesidades que nos obliguen a salir corriendo para su adquisición y además para no tener en la casa más de lo que realmente precisamos. Si logramos organizar este concepto en nuestros hogares, evitaremos abultar innecesariamente el rubro de compras y además tener que prever más espacio para el almacenamiento correspondiente. En este apartado también te puedo recomendar, organizar el depósito familiar favoreciendo el uso de aquellos artículos que fueron comprados con más tiempo y así no tendríamos que tirar artículos que vencieron en nuestro poder.

Realiza un correcto mantenimiento de tus bienes (aire acondicionado, televisores, canaletas, electrodomésticos, etc.) ya que de esa forma podrías evitar que los mismos lleguen a una situación de desperfecto aún mayor que requiera un gasto superior.

Estas son cinco propuestas básicas que puedes incorporar en tu familia, estoy segura que rápidamente podrás notar los beneficios y si tu entusiasmo es mayor, te recomiendo que leas en la Web sobre muchas otras prácticas asociadas con este estilo de vida.

El desafío es que asumas la Administración de tu hogar.

Por: Ana Karina Prieto