La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que consiste en el aumento de la presión arterial. Una de las características de esta enfermedad es que no presenta unos síntomas claros y que estos no se manifiestan durante mucho tiempo por lo que se considera una enfermedad silenciosa.

En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo entero. Sin embargo, la hipertensión es una enfermedad sumamente tratable y al ser bien tratada no se llega a presentar ninguna complicación de la misma. Si no se siguen las recomendaciones del médico y la nutricionista, se pueden desencadenar complicaciones graves, como por ejemplo, un infarto en el corazón, una hemorragia o trombosis cerebral, y todo esto se puede evitar si se controla adecuadamente la medicación y la alimentación de la persona que padece esta enfermedad.

Las primeras consecuencias que se manifiestan en el cuerpo de la hipertensión sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a través de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

Aunque todavía no se conocen las causas específicas que provocan la hipertensión arterial, sí se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia genética, el sexo, la edad y la raza y por tanto poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los hábitos, ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, el consumo excesivo de sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.

Prevención:

Tener hábitos de vida saludable, sobre todo, evitar el sobrepeso y la obesidad son los principales factores para prevenir la aparición de la hipertensión.

Llevar una dieta sana que incluya el consumo de muchos vegetales y frutas. Cantidad suficiente de agua por lo menos 8 vasos al día, un consumo bajo de sodio y de ser posible practicar ejercicio por lo menos 3 veces por semana puede ayudar a no sufrir esta enfermedad.

En los casos en los que en la familia haya antecedentes de hipertensión y por tanto haya una predisposición a ser hipertenso a lo largo del tiempo, este factor genético supone una llamada de atención adicional a que el paciente cuide sus hábitos de vida y vigile los valores de su presión arterial.

La presión arterial alta se clasifica como:

-Normal: menos de 120/80 mmHg

-Prehipertensión: 120/80 a 139/89 mmHg

-Estadio 1 de hipertensión: 140/90 a 159/99 mmHg

-Estadio 2 de hipertensión: 160/109 a 179/109 mmHg

-Estadio 3 de hipertensión: mayor de 179/109 mmHg

Tratamientos:

A la hora de tratar la hipertensión hay dos pilares fundamentales que son:

  • Mejorar de los hábitos del estilo de vida:

*El paciente tiene que llevar una dieta saludable.

*Debe ser alta en consumo de frutas y verduras (teniendo en cuenta que la fibra alimentaria disminuye la presión arterial).

*Disminuir el consumo de calorías vacías de alimentos altos en azúcares y grasas.

*Aumentar la práctica de actividad física o por lo menos realizarlo de forma obligatoria 3 veces a la semana.

*Disminuir el consumo de sodio tanto de la sal de mesa que se agrega a los alimentos, como los que contienen los alimentos conservados, enlatados que si nos fijamos todo lo que consumimos en caja, latas, vasos, etc.; contiene un alto valor de sodio.

*Por último aumentar el consumo de agua a 8 vasos o 2 litros por día.

Si cumplimos con todas estas pautas se tiene como resultado también un mejor control del peso y si el peso está bien controlado es una manera sencilla de controlar la hipertensión.

Cabe mencionar que si disminuimos un 10% de nuestro peso corporal inicial al diagnóstico de la Hipertensión estamos disminuyendo también los riesgos que pueden presentarse con la enfermedad.

  • Tratamientos farmacológicos:

En caso de que los cambios de los hábitos en el estilo de vida no funcionen, hoy en día existen tratamientos farmacológicos que son muy útiles para controlar la presión arterial. Inicialmente estos tratamientos comienzan con un solo fármaco. No obstante, en algunos casos esta medida no es suficiente y necesitan combinar con dos o tres medicinas para controlar la presión arterial.

Debido a que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica, es fundamental que los pacientes sean constantes con los tratamientos. Según los datos mundiales, el 90% de los pacientes diagnosticados con hipertensión NO lleva a cabo las recomendaciones de los especialistas en cuanto al consumo de sus medicamentos, ni el cambio en el estilo de vida. Esto se debe a que como es una enfermedad que se padece durante muchos años, los pacientes se relajan con las instrucciones que le da el médico. Y esto puede tener una serie de consecuencias. La principal es que tendrá la hipertensión mal controlada, lo que a largo plazo puede derivar en complicaciones cardiovasculares mayores como un infarto al corazón, accidentes cerebrovasculares (derrames), deterioro de la función renal o de la circulación de las piernas, entre otros.