Dia Internacional de la Mujer

EL HILO ROJO DE LA HISTORIA DEL INCENDIO DE NUEVA YORK AL CORAZÓN DE PARAGUAY.

El 8 de marzo es un día que late con una fuerza especial; no es una fecha elegida al azar; es un puente que une el pasado de lucha en tierras lejanas con el presente de esperanza que construimos cada día en nuestro país. Para entender por qué se marcha a nivel global cada 8 de marzo, debemos mirar atrás y cruzar el océano como también algunos continentes pero esta vez con la lectura de este blog universitario.

La historia nos lleva a Nueva York a principios del siglo XX; en una época donde las mujeres trabajaban más de 12 horas en condiciones inhumanas y por salarios de miseria, el deseo de justicia empezó a nacer de esas propias mujeres.

El hito más doloroso y transformador ocurrió en 1911, con el incendio de la Fábrica de Camisas Triangle Shirtwaist; más de 140 trabajadoras la mayoría jóvenes inmigrantes, perdieron la vida porque las puertas estaban cerradas con llave para “evitar robos“. Ese humo negro que cubrió Manhattan se convirtió en un grito de indignación mundial.

Antes de eso, en 1908, 15.000 mujeres ya habían marchado por las calles de Nueva York exigiendo menos horas de trabajo, mejores salarios y el derecho al voto bajo el lema “Pan y Rosas”. El pan simbolizaba la seguridad económica y las rosas, una mejor calidad de vida. Esta chispa se internacionalizó gracias a líderes como Clara Zetkin, quien propuso un día global para reivindicar estos derechos, oficializándose años después por las Naciones Unidas.

El eco en nuestra tierra, la mujer paraguaya

Mientras el mundo despertaba a estos movimientos, en Paraguay nuestra historia ya estaba marcada por el sacrificio y la resiliencia de la mujer. Aquí, el 8 de marzo se vive con una profundidad distinta porque nuestra identidad como nación está sostenida por hombros femeninos.

Tras la Guerra de la Triple Alianza, fueron las mujeres las que levantaron el país de las cenizas. Ellas fueron las agricultoras, las maestras, las madres y las jefas de hogar cuando el suelo estaba vacío. Nuestra “Residenta” es el símbolo de esa fuerza que no conoce el rendirse.

La conquista del voto y siguiendo el ejemplo internacional, las paraguayas también dieron su batalla por la ciudadanía. Fue recién en 1961 cuando se reconoció el derecho al voto femenino en nuestro país, siendo el último de Sudamérica en lograrlo, un recordatorio de que aquí las conquistas siempre han requerido un esfuerzo doble.

Hoy, el 8 de marzo en Paraguay es el encuentro de estas dos corrientes; es la joven estudiante que sabe que tiene voz gracias a aquellas obreras de Nueva York y es la artesana de Itá o la trabajadora del sector servicios que sabe que su labor es el motor de nuestra economía gracias a las Residentas.

A nivel internacional, pedimos igualdad salarial y fin a la brecha de género. En Paraguay, le sumamos el pedido de seguridad, de salud digna para nuestras familias y de un respeto que no se quede solo en palabras bonitas una vez al año.

Honramos el origen internacional de esta fecha porque nos recuerda que no estamos solas, que somos parte de una marea mundial; pero celebramos con orgullo nuestra esencia Paraguaya, esa que nos hace ser “la mujer más gloriosa de América”, no solo por el pasado, sino por la valentía con la que enfrentamos el futuro.

Hoy 8 de marzo no es un día de festejo es un día que nos invita a la reflexión para abrazarnos entre compañeras y para seguir tejiendo ese hilo de justicia que empezó hace más de un siglo en una fábrica y que hoy sigue vivo en cada rincón de nuestro Paraguay.

Dra. Alice Arce Aguilera
Coordinadora de Bloques de Carreras por Áreas del Saber

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