Si hay algo que define el ritmo de nuestra tierra, es el sonido del hielo chocando contra el metal y el aroma fresco de la mañana en un mortero. En Paraguay, el último sábado de febrero no es un día cualquiera, es el Día Nacional del Tereré, una fecha que nos recuerda que nuestra identidad se sirve fría, pero se siente muy cálida en el pecho.
El último sábado de febrero: Nuestra cita con la esencia
Elegir el cierre de febrero para esta celebración tiene un sentido casi poético. Es el pico del calor, cuando el sol aprieta más fuerte y cuando más necesitamos ese “alivio” que solo un buen tereré nos puede dar. Es el momento en que agradecemos a nuestra cultura por habernos regalado la mejor herramienta contra el clima y la soledad.
El hito fundamental de esta conmemoración se encuentra en la Ley N° 4261/11. Esta normativa no surgió de forma espontánea; fue una respuesta institucional a la necesidad de proteger la propiedad intelectual colectiva de la nación. Al declarar al tereré como Patrimonio Cultural y Bebida Nacional, el Estado paraguayo estableció un precedente legal para evitar la apropiación de este conocimiento por parte de entidades o industrias extranjeras.
La ley estipula el último sábado de febrero como jornada oficial. La elección de esta fecha es estratégica: se sitúa en el cierre del ciclo estival, periodo donde la práctica del consumo de la infusión fría alcanza su mayor impacto en la dinámica socioeconómica del país.
Celebrar el tereré es, sobre todo, celebrar a las yuyeras. Esas mujeres que, desde la madrugada, conocen el secreto de cada raíz. ¿Necesitás refrescarte el estómago? Un poco de agrial. ¿Querés calmar los nervios? Pynandí.
En este blog académico no hablamos de química de laboratorio, sino de la química del afecto; la que ocurre cuando elegís tus remedios naturales, los machacás con paciencia y sentís cómo el agua se transforma en medicina para el alma.
Lo más humano del tereré no es la bebida, sino el círculo (jere).
- Es el momento en que el celular se deja a un lado.
- Es la ronda donde el menor de la casa aprende a servir con respeto (el famoso “secretario”).
- Es el espacio donde se cuentan las mejores anécdotas y se arreglan los problemas del mundo entre sorbo y sorbo.
El tereré es democrático. No distingue clases sociales, ni colores políticos, ni religiones. En la ronda del último sábado de febrero, todos somos iguales frente a la guampa.
Un tesoro para el mundo…..
Desde que la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el mundo sabe lo que nosotros siempre sentimos: que el tereré es una joya. Pero más allá de los títulos, lo que nos llena de orgullo es ver que, a pesar de la modernidad y la prisa, seguimos encontrando tiempo para sentarnos bajo un árbol de mango a compartir la vida.
Hoy, sábado 28 de febrero del 2026 prepará tu mejor yerba, elegí tus remedios favoritos y que no falte el hielo. Porque cada vez que cebás un tereré, estás manteniendo viva la historia de todo un pueblo.
¡Feliz Día del Tereré!
Autor: Dra. Alice Arce Concepción Aguilera
Coordinadora de Bloque de Carrera por Área del Saber
